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CÉSPEDES: ESPECIES, INSTALACIÓN Y MANEJO

1. ESPECIES FORMADORAS DE CÉSPED.

        1.1. ESPECIES DE CLIMA TEMPLADO.

        1.2. ESPECIES PARA CLIMAS SUBTROPICALES Y MEDITERRÁNEOS.

2. MEZCLAS DE SEMILLAS PARA CÉSPEDES.

3. INSTALACIÓN DEL CÉSPED.

        3.1. PREPARACIÓN DEL TERRENO.

        3.2. SIEMBRA.

        3.3. COLOCACIÓN DE TEPES.

4. LABORES DE MANTENIMIENTO.

        4.1. SEGADO.

        4.2. ESCARIFICADO.

        4.3. AIREACIÓN.

        4.4. RESIEMBRAS Y RECEBOS.

        4.5. RULADO.

        4.6. CONTROL DE LAS MALAS HIERBAS.

5. ABONADO.

6. RIEGO.

7. PLAGAS.

8. ENFERMEDADES.

9. BIBLIOGRAFÍA

             

        3. INSTALACIÓN DEL CÉSPED.

        3.1. PREPARACIÓN DEL TERRENO.

Antes de la siembra se aconseja realizar las siguientes labores preparatorias del terreno:

        3.2. SIEMBRA.

En la siembra se deben seguir una serie de pasos para obtener una pradera de calidad:

        3.3. COLOCACIÓN DE TEPES.

El tepe es un césped de alta calidad cultivado en origen hasta un estado completo de madurez, momento en el que es extraído formando rollos que son transportados y posteriormente transplantados en el terreno de destino.

El tepe se extrae en placas rectangulares de 1 metro cuadrado de superficie con 15-20 cm de sustrato para facilitar su enrollado y garantizar el perfecto enraizamiento posterior en el terreno definitivo.

En el mercado se pueden encontrar tres tipos de tepes:

        4. LABORES DE MANTENIMIENTO.

        4.1. SEGADO.

Es la labor más importante a realizar en un césped y con su ejecución se consigue un césped vigoroso de calidad superior, con un aspecto más uniforme. La siega influye sobre el desarrollo del sistema radicular, densidad de la cubierta vegetal, homogeneidad y ausencia de malas hierbas. 

Se recomienda segar con frecuencia, pero no demasiado frecuentemente. De esta forma se evita un desarrollo foliar excesivo, se disminuye la pérdida de fertilizantes y se reduce la amenaza de malas hierbas, lombrices y gramíneas gruesas. En la práctica de la siega conviene alterar el sentido y la dirección del corte, para evitar el encamado de la hierba.

La altura de siega de los diferentes céspedes se sitúa entre 3 mm y 10 cm, según la especie y la finalidad para la que se han sembrado. Las siegas muy bajas pueden provocar la parada vegetativa de la planta y una reducción del sistema radicular. Las siegas cortas favorecen el desarrollo de enfermedades como sclerotinia.

La frecuencia de corte viene determinada por la velocidad de crecimiento del césped, que depende de la especie, el riego, la fertilización y los factores climáticos. Como orientación se recomienda segar cuando la hierba tiene más de 1,5 cm de la altura recomendada. En verano se cortará dos veces por semana, cuando la hierba crece vigorosamente. En primavera y otoño se cortará una vez por semana.

Las segadoras son la maquinaria empleada en la siega y pueden ser de dos tipos: rotativas o helicoidales.



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